20/10/2009

“LAS RADIOS COMUNITARIAS NO EXISTEN”


Entrevista a Eugenio "Tiqui" González


Lleva varios periodos como concejal de Valparaíso y su perfil de caudillo local, lo ha transformado poco a poco en uno de los personajes más repudiados por la cultura y contracultura del puerto. Las decenas de comunicadores, agentes culturales y pobladores afectados por los cierres y allanamientos de radios comunitarias, sindican al “Tiqui” como el responsable de todo, acusación que el dueño de Radio Congreso no niega ni le interesa hacerlo, pues según dice, “yo tengo el poder”.



Por Amanda Durán
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Eugenio González, conocido popularmente como el “Tiqui tiqui” de la Quinta Costa, no sólo destaca por su pasado folclórico o su reinado como representante de la Asociación de Radiodifusoras de Chile (ARCHI) en la V Región, también lo hace por su camaleónica militancia y “llamativo” currículum.


Este personaje partió en el PS para luego vincularse a la DC, etapa en la que arrendaba sus equipos de amplificación para la campaña del NO. Hoy, es concejal electo de RN, manteniendo un postulado pro UDI. Además, es dueño de Radio Congreso, una popular emisora destacada por su tendencia a la cumbia y ha sido acusado por su ex pareja, Luz María Jeldes, por amenazas de muerte, caso que terminó con la prohibición a don Eugenio de acercarse a la denunciante.


Por estos días, Eugenio “Tiqui” González, hombre de cejas diabólicas, hace noticia por su flemática aversión al funcionamiento de las radios comunitarias, siendo sindicado por varias de éstas, como el promotor de allanamientos y persecuciones de las que han sido objeto durante las últimas semanas. A esas acusaciones, responde en la siguiente entrevista que concedió a Revista Pólvora.



¿Cuál es la misión de su radio en Valparaíso?



Es como la de todas las radios: dar música, entretención y cultura. La misión de Radio Congreso, particularmente, es compartir sueños y esperanzas, en nuestro caso, en el puerto de Valparaíso.



En ese sentido, ¿cuál es el papel que tienen las radios comunitarias?



Las radios comunitarias no existen, lo que hay, son las llamadas radios de mínima cobertura que legalmente cubren un radio de tres cuadras, por lo que su misión debería reducirse a compartir las actividades de ese sector, nada más. El resto, son radios ilegales, que se toman el dial, eso es un delito.



Varios políticos de la zona, incluso el alcalde de Valparaíso, han sido entrevistados en Radio Placeres. Al hacer esto, ¿no se transforman en cómplices del delito? ¿Se querellarán contra ellos?



No saben, la gente que fue a Radio Placeres no sabe que es una radio ilegal.



¿El alcalde no conoce esta ley?



¿Usted cree que si hubiera sabido habría ido?





MI PAPEL ES IR A LOS FUNERALES



¿Por qué se eligió el camino de la querella en vez de buscar algún tipo de mediación junto a los afectados?



No hay mediación posible, es como el comercio ilegal, no es un tema nuestro.



¿Por qué no es tema suyo? Como representante regional de ARCHI imagino que tendrá un papel fiscalizador…



Mi labor es la de mantener unido al gremio, a los socios de ARCHI, o sea, ocuparme de visitar a alguien si está enfermo, ir a los funerales de los que van muriendo.



¿Por qué no se tomó antes esta medida de intervención?



Estas radios han sido sancionadas en varias oportunidades. Yo le diría a la gente de Radio Placeres, que tienen equipos de periodistas detrás, que busquen el mecanismo de la legalización, que postulen a concurso.



Radio Placeres postuló en su momento, pero el funcionamiento es por tómbola. Luego han solicitado nuevos concursos y no han sido atendidos. ¿Le parece que es este mecanismo el correcto?



Ese es un tema de la subsecretaría, no es un tema nuestro. Veinte años atrás, cuando yo postulé, había que presentar un proyecto, contratar un técnico que lo revisara (esto costaba como cien millones de pesos). Ahí no había pituto.



Yo tengo el Poder



¿La ARCHI no puede mediar en que este sistema de concurso cambie a un formato más democrático?



No tenemos nada que ver nosotros, nosotros nos preocupamos de nuestros amigos, nuestros socios. Radio Placeres, por ejemplo, ha hecho una campaña en mi contra, lo mínimo que me han dicho es que soy maricón, que me gustan los cabros chicos, que soy ignorante. ¿Tu crees que si me siguen insultando van a lograr entrar a la legalidad? No, porque yo tengo poder, y si vuelven a transmitir, los allano al tiro, yo tengo el poder acá, pero me he querido mantener al margen.



¿Por qué se mostraron los equipos incautados de las radios allanadas tan ostentosamente a la prensa?



Porque es lo que procede, es un delito. Igual como cuando se desbarata a un narcotraficante y tienen que mostrar la cocaína. Nosotros desbaratamos cinco radios como mecanismo de advertencia, una de ellas, “Voz del cautivo”, decidió cerrar sus transmisiones antes de ser allanada. Esta advertencia es para que si de acá a treinta días no han bajado sus transmisiones, entonces las querellas que ya están listas con todos los antecedentes, pasan a fiscalía y los embargamos a todos.



¿Cómo llegan a decidir allanar?



La ARCHI trabaja con dos ingenieros, ellos llegan a la ciudad donde está la denuncia, graban los programas, miden frecuencias, sacan fotos y en algunos casos, como pasó en Radio Placeres, entran. Luego de todo eso, se procede a embargar.



¿Por qué no se esperó a que estuviera lista la ley que aún está en trámate?



Porque esa ley sólo rige para las radios que tienen permiso. Ahí, a las comunitarias se les da 10 Watts y si quieren más, van a afectar al dial del lado, y como van a estar las comunitarias juntas, van a tener que vérselas entre ellas.
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11/09/2009

El intenso oleaje que nos golpea.

Por Absalón Opazo.-


Una mirada interesante sobre la persona y la poesía de Gabriela Mistral, es la que entrega el escritor peruano Ciro Alegría en su libro “Gabriela Mistral Íntima”, iniciado tras la muerte de la poeta en Nueva York en 1957.

Ambos escritores forjaron una hermosa amistad, unida por el ancestral pegamento de las montañas de los andes, donde rito, infancia y aridez hicieron de Gabriela y Ciro una suerte de hermanos cómplices, andinos, mientras ambos viajaban por el mundo coincidiendo en uno y otro lugar, incluyendo la residencia de Mistral en Santa Bárbara, California.


Un párrafo a destacar es aquel donde Ciro Alegría describe su primer encuentro con Gabriela Mistral:

”La impresión que me llevé fue grande. Gabriela me extendió con llaneza no extenda de altivez, una mano fina y tibia, mano de india. Su rostro, pese a los ojos verdes, me hizo recordar el de las indias que me acunaron en mi infancia. La misma nariz aguileña, la misma boca pulposa, la misma sonrisa suavemente irónica y decididamente tierna. Entre esos verdes ojos asomaba otro de los ancestros, el vasco, que también se hacía presente en la alta estatura y los huesos fuertes. El cabello lacio estaba peinado con descuido. La vestimenta tenía una campesina sencillez. Tal era el aspecto de Lucila Godoy Alcayaga, por otro nombre, Gabriela Mistral”.

Ciro Alegría era veinte años menor que la poeta chilena. Él es un escritor que ha sido traducido a todas las lenguas vivas del mundo. Es además el autor peruano con más ediciones en castellano. Entre sus libros destacan “La serpiente de oro”, “Los perros hambrientos” y “El mundo es ancho y ajeno”.

Por su participación en los movimientos sociales de su país, Ciro Alegría fue perseguido, torturado y encarcelado. Posteriormente viajó exiliado a Chile, siguiendo a Estados Unidos, Puerto Rico y Cuba.

Su escritura en Gabriela Mistral Íntima expresa una tremenda ternura y cariño por la poeta, su ancestro andino común, pero también una intelectual capaz de declararse abiertamente antiespañola, y llamar por toda la casa a su peruano, para que fuera a conversar con ella, muerta de risa:

”Entonces nos sentábamos en el corredor y Gabriela hacía una pregunta, o una sugerencia, o una apreciación que abría cauce a la plática. Charlaba bien Gabriela y ésta es otra discrepancia mía con quienes la presentaban muda y hosca. Una persona no es la misma con todos y los dictámenes generalizadores, son imprudentes. Conversábamos de cuanto tema se presentaba, ya sea porque estuviese en las noticias del día, hubiera surgido de nuestras lecturas o asomara incidentalmente. A Gabriela le interesaba hasta el menor asunto que saltara al paso. Como todo gran artista, tenía una avidez mental que hacía que su mente tratara de hacer un registro del vasto panorama del mundo. En nuestras conservaciones, para dar una idea somera, discutimos desde el destino de la cultura grecorromana, hasta la utilidad del maguey”.

La relación entre ambos escritores nos sirve para profundizar el ser andino, latinoamericano, mestizo, intelectual, indagar el ambiente natural del pensamiento, lo habitual de la inquietud y por sobre todo, nuestro lenguaje tan rico y salvaje como la selva madre.

”Oir hablar a Gabriela constituía una formidable experiencia idiomática. Su parla tenía expresiones de puro corte clásico, giros y modismos de sello propio y maneras de decir populares. Estas últimas, se le pegaban en las tierras que visitaba. Era un compendio de americanismos, mayormente de chilenismos. Quede ejemplo de todo. ‘Mi salud es flaca’, ‘La requirió de amores’, ‘Esta enfermedad cae a la vista’, ‘Dime vos’, ‘Me quedé como pájaro guacho’, ‘Soy paticaliente’, ‘Lo llevaron al apa’, ‘Andá, vení’. La prosa de Gabriela Mistral tiene influencia de Martí, como ella misma ha señalado. En los versos se trasunta más aproximadamente su lenguaje hablado. Pero la expresión oral era única, típica y completamente suya hasta no poderla imaginar. Vocabulario y frases tenían múltiple colorido, una poderosa y natural poesía. Como que oíase hablar a América”.


Por AOM.




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25/08/2009



Entrevista a Sergio Gómez
Por Amanda Durán


Aun conociendo -al menos- a una Mistral, Winétt de Rokha, Stella Díaz Varín y todo el contingente poético femenino que se asoma amenazante y demandante en las editoriales y lecturas públicas de estas patrias; aún para algunos poco doctos "críticos literarios" las mujeres, en la historia de la poesía, han participado activamente... como mujeres de poetas. Esta labor de “musa” con que se define a la mujer en estos ámbitos -y que en muchos casos la insistencia en endiosarlas acaba por demacrar el talento que estas protagonistas de la historia literaria transpiran-, sin duda restringe los aspectos en que las “señoritas" pueden desenvolverse.


Aunque el tema en cuestión -al menos hoy- haya dejado de ser el leitmotiv de las intromisiones feministas y femineizantes de la poética, quise aprovechar el momento para investigar a la reina de las musas, la pequeña joya de don Pablo Neruda: Matilde Urrutia, afamada por su garbo, sensibilidad y cultura, en forma absolutamente indisoluble…
Y quién mejor para esta tarea que Sergio Gómez, escritor chileno que el año 2002 llenó varias páginas virtuales y en papel con declaraciones desde Argentina hablando de un tormentoso y oscuro pasado.
A.D.: Vamos por las Musas, estimado.
S.G.: El solo pensar en eso de "poetas con musas" ya es de un machismo intolerable que sitúa a la mujer como inspiradora, pero incapaz de crear. Mucho más interesante resultaría hablar de poetas a secas, y no por su sexo sino por sus obras: Agostini, Pizarnik, Silvia Plath, Mistral.
Pero no, esto se trata de Matilde.
A.D.: Para llegar a Matilde, como toda musa, debemos empezar por el “pequeño Dios” que la guiaba y adoraba, Neruda. Vividor y culto (como nos gustan aquellos)…

S.G.: Un tipo con una fama particular: la de ser uno de los más importantes poetas de la lengua. Sucede que la sombra de Neruda es bastante apremiante y hasta debió subyugar a cualquiera que estuviera cerca. Según biografías del poeta, no sólo su mujer, sino quienes lo rodearon, sufrieron la misma opresión. Si Matilde le amarraba los cordones de los zapatos (asunto verídico), los amigos de Neruda hacían cosas parecidas. (…) La personalidad de Neruda era avasalladora y ególatra, procuraba su placer todo el tiempo y a costa de todos.

Este personaje, tan aferrado al goce, fue –muy convenientemente- compañero de Delia del Carril (La Hormiguita), una mujer al menos 30 años mayor, con muy buenos contactos y una agitada agenda cultural producto de su incuestionable talento y gran actividad política, y dueña de un importante capital (con que fueron financiadas luego todas las casas del poeta).

Delia era extremadamente fina, insoportablemente elegante y devastadoramente culta. Mientras, la vulgar Matilde que luego conoceremos, aprendía día a día la elegancia de la Geisha, estudio al que se dedicó con un ambicioso interés.

Nació el 5 de mayo de 1912, con el nombre de María Matilde Urrutia Cerda; tras un año su padre muere, dejando a su familia en una situación económica precaria y frágil. A sus 12 años emigra a Santiago, siendo el inicio de los viajes que esta pelirroja musa emprendería. Años más tarde ya viajaba por los rincones más sombríos y deslucidos de América Latina, en palabras de Gómez: “en tugurios oscuros, cruzando una línea de sombras que nadie quiere reconocer”.

S.G. Como en todos nosotros, la vida tiene mucho de sombras. Y finalmente, como todos, ella buscó hacer su vida, y en sus inicios empezó desde abajo, probando y tal vez equivocándose.

Cito el afrentado artículo de Gómez:

“Todo huele a protección de mito descompuesto. O simplemente a hipocresía. Matilde misma, en un movimiento elegante y ágil, en sus memorias de 1986 (Mi vida junto a Pablo Neruda, publicada por Seix Barral), elude el tema. Cuando Neruda le pregunta por su viaje a Perú, ella, como una Sherezade, deja la narración para el día siguiente. Al día siguiente enferma, pierde uno de los tres hijos del que había quedado embarazada del poeta. Y nada más se dice”

Si seguimos el curso de los datos, Matilde trabajaba en la administración del “Open Ballet”, un espectáculo tipo cabaret pobre en Perú. Si se hubieran conocido en esa fecha tendría que haber sido en medio de danzas transpiradas, con olor a cuerpo y vino. Ahí la pareja se miraría largo rato, y Neruda garabatearía algo en una servilleta, algo romántico o grotesco… Ese idilio no duraría, ya que las chicas chilenas que ahí trabajaban lo habrían llamado a un costado para denunciar el fraude al que eran sometidas por esta colorina cantante (víctima a la vez que victimaria) y por su novio, tal como hicieron con un funcionario chileno de la Embajada en su visita al lugar.

Cito: “No era su culpa: el negocio no andaba bien y su amante le exigía mejorar las ganancias del grupo. Pero para eso estaban las niñas que traían desde Chile, niñas jóvenes, sin la ingrata mezcla indígena, tal como las preferían los peruanos: chilenas puras, blancas y jóvenes”

Pero no la conoció ahí, sino mucho más tarde. Don Pablo, quien por supuesto aún amaba a Delia, de quien dependía económica y socialmente, se encandiló en el centro de Santiago con la soltura con que esta deliciosa mujer no le reconociera -ignorancia o inocencia que esa noche él disfrutó hasta el hartazgo, con la clara intención de olvidarla para siempre.

Según Gómez, en 1944 el funcionario a quien las chicas recluidas en Perú habrían confiado su cruel historia, realizó los trámites legales correspondientes. “Al final, el cónsul chileno en la ciudad terminó tramitando los nuevos pasaportes de las 31 chilenas del Open Ballet, pero antes, y como correspondía, envió un oficio a la Cancillería para que autorizara los trámites y se dieran por enterados de los hechos. Desde Santiago hicieron ver que el caso requería prudencia y delicadeza. Las niñas fueron finalmente embarcadas y regresaron con sus familias. Matilde y el empresario argentino huyeron a tiempo hasta México”

Así es como casualmente Matilde y este poeta se encuentran al norte del continente, donde fue contratada por el pobre viejo que, enfermo y adolorido, necesitó urgentemente una enfermera de su talla y figura, financiada por la confiada y enamorada Hormiguita.

Ahí comienza -sin ningún reparo- la gloriosa historia de estos dos amantes.

Según Manuel (quien es junto a Rosita testigo presencial de la vida de Delia del Carril) se cuenta que una tarde Neruda fue visto afuera de “Michoacán de los Guindos” (como llamaban a su casa en la comuna de La Reina) con las maletas montadas por una mujer triste y enfurecida que agotada por los años y el dolor le echaba para siempre de su vida. Todo por haber regresado a casa en el preciso momento en que su enfermera (Matilde) se entregaba en cuerpo y alma a don Pablo. Y que aunque el poeta rogaba perdón e insistía que la pelirroja no era más que una aventura, las maletas ya estaban hechas y la Hormiguita estaba decidida.

Es entonces cuando Matilde Urrutia y Pablo Neruda comienzan a conocerse como la pareja más romántica del país.

S.G.: La poesía amorosa de Neruda es muy intensa: ¿por qué, entonces, no creer que decía la verdad, que era sincero con esa poesía?

Éste es el ascenso de Matilde: su trabajo de musa (ya iniciado clandestinamente en los Versos del Capitán) fue públicamente reconocido. Aprendió de su enamorado todo lo social y político que pudo, acompañándolo religiosamente, incluso contra su voluntad.

“¿Qué he venido yo a hacer a este país de mierda?”, exclamó Matilde al llegar a Chile con su amante.
“¡Este país de mierda es el suyo!”, respondió un furioso Neruda.

Con el garbo que le caracterizó mantuvo su titulo. Supo ser la mujer del poeta con una dedicación insólita, incluso después que él ya había muerto.

Para resumir en palabras de nuestro entrevistado:

“Matilde tiene una juventud que se puede asociar a una vida de esfuerzo no demasiado glamorosa, y luego, a través de amistades, y de la misma relación con Neruda, accede a otra cosa. Creo que la vida de verdad distinta de ella comienza después de muerto Neruda, en los años de dictadura. En esa época tardía de alguna forma Matilde fue menos ella, se convirtió en algo que no era, exigida por las circunstancias. Una parte de su vida inmensamente meritoria”

Y aunque más tarde Neruda se enamoró de otra Urrutia (Alicia), más guapa y joven… y aunque sea con ella con quien vivió su último romance y a quien dedica su último libro: La espada encendida…, es Matilde la que yace enterrada junto a la tumba de don Pablo, como la mujer chascona y callada que retrata la poesía del poeta más famoso de nuestra literatura. A fin de cuentas, como corresponde: la Musa de Chile.

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09/08/2009

Imperdible!!!




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07/08/2009



Obedeciendo órdenes judiciales, la policía de investigaciones ha procedido en los últimos días al cierre y confiscación de equipos de algunas radios comunitarias de la zona de Valparaíso, afectando a una amplia y variada gama de ciudadanos, organizaciones sociales, juntas de vecinos, colectivos culturales, artistas y niños. ¿El delito? Participación en la utilización de un espacio público, con fines culturales.

No es la idea adoptar una posición antojadiza sobre el tema. Estamos ante una situación a todas luces arbitraria, que en la práctica, contradice el espíritu de cualquier sociedad moderna. Porque, ¿es justo que una persona que se dedica a lucrar con un dial de la frecuencia modulada – que por ley es de todos los chilenos – se querelle contra quienes no quieren ser como él? ¿Por qué ese señor puede ganar dinero haciendo radio, y nosotros como ciudadanos no podemos hacer lo mismo (radio) pero sin ánimo de lucro?

Simplemente, estamos ante otra muestra del robo legal que día a día realizan políticos, empresarios, jueces, legisladores y abogados, al erario (tesoro público) nacional y social. Estamos ante un nuevo ataque de los ladrones con corbata, que esta vez nos han robado equipos y derechos amparados por la aterradora burocracia judicial.

LA CONSTITUCIÓN SE CONTRADICE A SÍ MISMA

La situación que hoy afecta a las comunitarias porteñas puede ser vista como otra réplica de la dudosa Constitución que aún rige el país. Los ladrones de cuello y corbata que se abalanzaron sobre el erario nacional tras 1973, siguen haciendo leyes a su medida y sin considerar la realidad de la mayoría. Ahora, buscan y roban los equipos de las comunitarias, conseguidos a punta de esfuerzo y utilizados con fines netamente vecinales y culturales. Incluso muchos de esos equipos requisados fueron adquiridos con dineros del Estado a través de proyectos como el Fondart. Una interesante paradoja.

Esto nos lleva a otro aspecto, el más mediocre: el cierre de radios comunitarias contradice incluso lo establecido por la Constitución vigente, en cuanto a libertades públicas, ciudadanas, y de comunicación. ¿Quién está haciendo mal la pega entonces? ¿La Constitución condenándose a sí misma?

Otra mirada – más política – nos recuerda que el lenguaje de los ladrones se construye desde la desinformación, y por eso las radios comunitarias están siendo silenciadas. Las personas ignorantes (y desinformadas) son más fáciles de manipular en todo sentido, desde el voto político hasta la publicidad. O sea, el engaño como herramienta de dominación.

NO NOS CALLARÁN

Ningún Estado del mundo tiene derecho a confiscar los equipos de las radios comunitarias. La gente tiene derecho a comunicarse, a crecer en su cultura. El Estado debe establecer una representación equilibrada de todas las formas de radiofonía: la comercial, la vecinal, la comunitaria. Pero cuando se tiene un Congreso desperfilado, lleno de lobbistas pagados por las grandes corporaciones, estas ideas – que ya se han aplicado en las leyes de otros países latinoamericanos – se alejan como en el cuento de la utopía y el horizonte. No importa. Insistimos y avanzamos tras la utopía.

Porque una de las emisoras comunitarias más importantes del país, Radio Placeres, sigue con sus transmisiones al tope, sonando por el 87.7 FM en toda la urbe porteña y viñamarina. Los allanamientos pasaron por al lado y la Placeres, que está cumpliendo 20 años de transmisiones, sigue firme a la izquierda del dial.

Desde esa vigencia, románticamente puntuda, juguetona, risueña, se exige que mientras esté discutiéndose en el Congreso una nueva ley de radios comunitarias, como sucede actualmente, el Estado, el gobierno y la clase política deben suspender la aplicación de la vieja legislación, que es la que está allanando emisoras sin fines de lucro obedeciendo a una querella igual de trasnochada como la presentada por la ARCHI en Valparaíso.

Eso es lo más justo y lo que debe convocar la acción de todos quienes dicen apoyar la libertad de expresión y la construcción de un país de verdad más democrático: una suspensión de los allanamientos e incautaciones hasta que la nueva ley no esté aprobada con el acuerdo de todos los involucrados.





Por AOM
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24/07/2009



Crónicas de Mechero
Por un burgués razonable


Con mi polola descubrimos algo que nos emociona hasta un grado que no hubiéramos creído posible: el robo hormiga.

Por supuesto, cada uno lo había practicado por su cuenta antes de conocernos, pero sólo de manera esporádica y sin verdadera pasión. Pero cuando comenzamos a salir, durante largas caminatas nocturnas, descubrimos de golpe que un par de chocolates Snicker en los bolsillos, mientras se pagan los cigarrillos en la caja de algún servicentro, procura no sólo una dosis de adrenalina saludable y necesaria, sino también la sensación de que, de alguna forma, se hace justicia ante una horda entera de vidas miserables y ojerosas.
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Antes de descubrir los beneficios para la salud que aporta el robo, yo había caído en prácticas riesgosas: montado sobre la bicicleta, sin casco, echaba a andar en sentido contrario al tránsito. Cuando me encontraba de frente con un auto, aceleraba hasta constatar la cara de asombro del conductor, solo para doblar justo antes de escuchar el auto que pasaba y los insultos. Carolina, por su parte, tenía tendencia a enfadarse más de la cuenta ante los incidentes de la calle. Todos estos síntomas, y muchos más, desaparecieron el día que comenzamos a robar.
Tenemos un código ético estricto: nunca robaríamos a un almacén, ni a ningún lugar que pertenezca a una persona decente. Nuestro blanco son las Grandes Empresas: Líder, que hace enfermar a sus trabajadores, y una transnacional cuyo nombre prefiero no revelar.
Robar en el Líder es fácil y lo hacemos casi a diario, para tomar la once. Pagamos el pan y la mantequilla. Los quesos, el jamón, los dulces árabes y los chocolates los llevamos en el bolso.
Cada local cuenta con cámaras de vigilancia, fácilmente identificables. Aunque lleguen a parecer inofensivas, siempre hay que tenerlas en cuenta.
La cantidad de guardias puede variar, pero todos comparten la alarma ante subculturas de ropas reveladoras: skaters, punks, hip hoperos. Varias veces los hemos visto discutiendo con adolescentes que hacen mofa de la seriedad con que se toman su trabajo.
A ellos no les quitan el ojo de encima: uno los sigue a través de los pasillos hablando por su walkie talkie con su colega, que sigue la travesía desde el otro extremo. Estos momentos son los más provechosos para quien va vestido con aire de persona decente.
Hay que subrayar que “la facha” (tal como lo entendían nuestras madres y abuelas) es de la mayor importancia. Antes de salir a robar, nos lavamos y nos perfumamos. Los días domingo, salgo con el Mercurio bajo el brazo. Entramos al supermercado tomados de la mano, saludamos al guardia con una sonrisa de reconocimiento y comenzamos nuestra recolección. Tenemos la certeza de que, estando juntos, es casi imposible que nos pillen.
Por supuesto, esto como una droga y, como con ellas, es necesario ir subiendo las dosis para obtener el mismo efecto. Si en los comienzos nos bastaba con un par de barras de chocolate para sentirnos eufóricos y por encima del mundo, ahora necesitamos al menos diez mil pesos: desodorantes, lociones para la piel, pistaccios, los quesos de precio más extravagante. En las vacaciones pasadas, calculamos que, en dos visitas a una cadena de supermercados del sur, nos hicimos con cincuenta mil pesos en mercancía.

Y también está el asunto de los libros.

Esta multinacional que ya mencioné tiene sucursales en todo Chile y también en los países vecinos. Aunque es evidente que su fuerte son los productos de belleza femenina, venden de todo, incluso libros. Estos descansan prácticamente en paz, entre las secciones de adornos para el hogar y la de delicatessen. Hay uno o dos vendedores, que ocasionalmente son distraídos por la pregunta “¿Qué libro me recomienda?”, o algo parecido. Por lo demás, no prestan mucha atención: si los libros están sin que nadie los compre, ¿quién los va a robar?
Curiosamente, no tienen sellos de seguridad. ¿De verdad son tan poco apetecidos? ¿O es más costoso poner los sellos que agregar las pérdidas al margen de gasto? Como sea, sacar un libro es tan fácil como elegirlo, cogerlo con el vigor de un estudiante despistado y caminar hacia la puerta de salida con el aire de planear una reforma universal, o de comprarle un ramo de flores a la polola. La alarma, obviamente, no sonará y el guardia nunca se va a fijar en el libro que llevas bajo el brazo.
Durante un tiempo, robé un libro por semana. Luego comenzaron a escasear los libros de interés. Aún así, me hice con ejemplares de Germán Marín, Susan Sontag, Borges, un libro con retratos tomados por Cartier Bresson, un Taschen con las pinturas de Magritte y algunas de las novedades recomendadas por la crítica literaria. Pensé en robar libros de Isabel Allende y de Roberto Bolaño para venderlos, pero desistí al considerar lo escaso de las ganancias.
Llevamos en esto casi un año y mi polola nunca ha tenido problemas. Yo sí, aunque pude salir bien parado las dos veces.
La primera, cometí el error de robar bajo los efectos del alcohol. En un servicentro, a las tres de la mañana, me eché tres Snickers al bolsillo, sin percatarme del hombre que conversaba con las cajeras. El si me había visto y cuando me acerqué a pagar, me increpó:
¿No va a pagar lo que lleva en los bolsillos?
No llevo nada en los bolsillos.
¡Yo lo vi! Vi como se echaba los chocolates.
Manteniendo la calma, le dije a las cajeras:
Este hombre está loco. Yo nunca haría algo como robar. Este señor está para el psiquiátrico. Disculpen las molestias. Yo sólo pagaré mis cigarrillos.
El hombre no paraba de protestar, aunque una de las cajeras insistiera en que ese robo no las afectaba a ellas y que, de hecho, ya estaba previsto en los gastos del local.
Pagué los cigarrillos y me hubiera podido ir tranquilamente. Pero el hombre me había llenado de rencor. ¿Por qué defendía con tanto ardor al servicentro? ¿Porque tenía que trabajar muy duro para comerse un chocolatito extra y le irritaba que alguien lo consiguiera gratis?
Sin pensarlo, le escupí la cara. Casi instantáneamente recibí un golpe en la cara. Huí rápido, porque no sé pelear, pero antes de salir por la puerta le grité “¡Saco de güeva!”
La segunda y (hasta ahora) última vez que tuve problemas fue hoy, en el Líder:
Hacía el robo habitual para la once, pero esta vez de manera frugal; Carolina no me había podido acompañar y presentía que algo podía salir mal. Sólo me llevé un queso y un chocolate.
Cuando llegué a la caja, había un guardia a mi lado. “¿Va a pagar sólo eso?”, dijo, señalando el pan sobre el pasador. Lo miré con asombro. “¡Ah! ¡Que bueno que me dijo!”, exclamé y saqué alegremente el queso y el chocolate del bolso. “Lo había olvidado completamente.”
El guardia revisó mi bolso. Sólo habían libros y cuadernos. Se retiró tranquilo.
La cajera meneó la cabeza con desaprobación y yo me encogí de hombros sonriendo.

Cuando me preguntó si deseaba donar para el Hogar de Cristo, dije que no.

El guardia estaba junto a la salida. Al pasar, lo miré a los ojos, le sonreí y le dije
-¡Chao! Gracias por todo. ¡Hasta pronto!


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06/07/2009

::Poco Me importa::Javier Abarca::



Sobre Poco me importa
(Autoedición, abril 2009, 39 páginas.)
de Andrés Florit Cento
Por Javier Abarca.

-Buenas noches, a mi nadie me ha invitado a hablar pero tengo la obligación de hacerlo porque conozco a Andrés Florit desde que era grande. Hay una cofradía de viejos chicos por ahí caminando en secreto por esta ciudad y llevan, como la marca de Caín, la frase Poco me importa en la frente.

¿No hubiese dicho Caín algo como esto?
(...)

A veces pienso que mi cabeza
Va a estallar
Y en el piso van a quedar más
sueños que sangre.

En esta noche en que no a pocos nos importa, Poco me importa es una deuda cumplida.
Acá no hay tristeza burda, ni llanto colérico, acá amigos hay Melancolía sí, reza un cuadro de Durero.
Una Epifanía, una lentitud de paso seguro y cansino, es mas el poeta nos recomienda.

En la Ciudad
Prefiere los barrios antiguos,
Las calles poco transitadas.
Disfruta la deliciosa soledad
De caminar sin destino,
Demora lo más posible el regreso.

y nos advierte:

Pero es imposible huir.

“Ahora vuelvo a la berma donde me siento claro
Aquí nadie a marcado el territorio con sus iniciales
Ni tengo que contestar preguntas que siempre están de más,
Voy caminando lento porque quiero hacerlo:
No me interesa que tú lo hagas”

Existe una fe y una duda en las palabras que confunden al lector, pero no al poeta

Ah, si tan solo pudiera nombrarte.
Pero las palabras son jaulas
Que siempre quedan mal cerradas.

No se tata de ser nostálgico dice Florit en otro de sus versos,
Sino de entregarse a la muerte.


¿Quién es este viejo chico, que estremece las calles cuando anda? A mi me parece que es un edificio mas de la ciudad, una torre inclinada con peligroso equilibrio sobre nuestras cabezas.
Porque la calle sigue siendo una subida fatigosa. Dice el poeta
Y por ahí nos topamos a la vuelta de la esquina o en un bar con el.

Personalmente, poco me importa interrumpir esta presentación, es que logré entrar en la magia de este libro y he caminado con el de regreso a mi lugar seguro, con una bella nostalgia compartida
De la casa a solas

Paso mis dedos
Por los lugares por donde se posó tu cuerpo
Y vuelvo a tocarte,
Levemente,

Cuando recorro la casa a solas.
Desde las cosas inertes
Regresas y siento de nuevo tu calor,
un instante.

Este es un poema que a mi me hubiese gustado escribir, pero Poco me importa.

Salud
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25/06/2009



Ya llegó la hora de tener tu propios tomates, lechugas, tus propias hierbas... las buenas hierbas, y hacer tu propio mojito.
Para esto Café de La Isla, te enseña a fundar tu propia huerta y proveer a tu familia de vegetales frescos, sin transgénicos ni conservantes.


FECHA

Parte I : domingo 28 de junio
Parte II: sábado 1 de agosto

LUGAR
Café La Isla
Irarrázaval 3465


VALOR
25.000 pesos hasta el dia anterior al inicio del curso
30.000 pesos el dia del inicio del curso

www.cafedelaisla.cl / http://www.ecoprisma.cl/

y eso no es todo…

Como aun no tienes tu propia hierbabuena :

AsadodeCostilla te invita a vivir una noche de Mojitos en el Café de la Isla. Para ganar este delicioso premio solo tienes que dejar deliciosos saludos en nuestros artículos. El saludo más original se anunciará en nuestro próximo programa "AsadodeCostilla" por Radio Placeres (Martes 08de Julio) y se llevará 4 mojitos y una tabla en La Isla, el corazón orgánico de Ñuñoa.

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